• Elimina la referencia a la llamada “demanda social”, por la que la Administración debe garantizar plazas, a petición de las familias, en centros concertados.
  • Da prioridad en el régimen de conciertos a los centros “que se organicen bajo el principio de la coeducación”.
  • Elimina los itinerarios educativos para asegurar que “cualquier opción” curricular elegida en la ESO conduce a la misma titulación.
  • Establece un plan individualizado para los alumnos repetidores, que será configurado por los centros educativos y si profesorado.
  • Deja de considerar Religión como una materia específica en 1º y 2º de Bachillerato: su oferta no será obligatoria.
  • Los consejos escolares recuperan competencias.
  • Elimina las reválidas.
  • Incluirá una regulación de la cuestión lingüística acorde con las dos sentencias del Tribunal Constitucional que fallaron contra la ley Wert y su plan para garantizar la escolarización en castellano.

Noticia en El País

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