• La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) ha examinado en que modo las becas a estudiantes universitarios, así como las predoctorales y postdoctorales, contribuyen a impulsar la producción científica y la empleabilidad de los investigadores.
  • Sobre las primeras, concluye que se pagan tarde y que son bajas para quien vive fuera. También recomienda que se adelante la convocatoria, pues la incertidumbre sobre si se conseguirá o no la beca (se resuelven en octubre) puede resultar clave a la hora de decidir si se cursan los estudios universitarios. Por último, para que las ayudas estén más alineadas con la renta, Airef aboga por aumentar el número de umbrales. Asimismo, propone revisar los requisitos económicos y de patrimonio.
  • En cuanto a las becas predoctorales y doctorales, Airef critica que el sistema está poco integrado con el sector privado: aunque las cifras de publicaciones y citas son aceptables, se da una producción muy baja de patentes.
  • En el caso de la becas predoctorales, Airef concluye que presentan “un impacto muy limitado sobre la producción científica” y, “a corto plazo, parecen conducir a peores resultados laborales”. Por contra, las becas Ramón y Cajal (postdoctorales) tienen impacto positivo sobre la producción científica, contribuyen a retener el talento, y arrojan un efecto muy importante a la hora de que los beneficiarios encuentren un empleo y mejoren el salario.

Noticia en El País.

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