El 40% de las oportunidades laborales tienen que ver con especialidades stem (acrónimo de Science, Technology, Engineering and Mathematics), titulaciones muy exigentes, con tasas de inserción elevadas y bases salariales altas, pero que son escasamente elegidas por los jóvenes. Ocurre lo mismo con las sanitarias, cuya demanda como estudios no llega a los dos dígitos.

La pandemia del coronavirus va a incrementar aún más la demanda de estos profesionales que ya eran altamente solicitados en el mercado laboral: sanitarios, para reforzar el sistema de salud, e ingenieros, por la aceleración de los procesos de digitalización. Los estudiantes que optaron por estas especialidades son los que, cuatro años después de licenciarse, antes encuentran trabajo, en empleos de su ramo, y más ganan respecto a compañeros que iniciaron otros grados.

Según un estudio sobre empleabilidad del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), las privadas universidades resultan en una mayor inserción laboral (afiliación a la Seguridad Social 4,5 puntos por encimade las públicas). Aunque este dato podría estar distorsionado por el hecho de que las privadas se especializan en ciertos grados (economía o derecho) y no ofrecen títulos sin demanda laboral como sí lo hacen las públicas. También influiría, según sus autores, el nivel socioeconómico de los alumnos y la red de contactos de sus familias.

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