Gracias a la inyección de fondos de la Unión Europea, el proyecto de Presupuestos generales del estado (PGE) prevé:

  • Un incremento de 1.200 millones de euros del gasto total en I+D+i para 2021, lo que constituye un aumento del 60% del presupuesto respecto de 2020.
  • Según fuentes ministeriales, el 100% de ese dinero extra son subvenciones: no hay ni un euro de créditos con los que hasta hace un año se inflaba de forma falsa la inversión en ciencia.
  • En particular, la cantidad total destinada a I+D+i civil, repartida entre varios ministerios, es de 11.483 millones de euros, un 80% más que en 2020, aportados principalmente por los fondos UE.
  • Buena parte de esa partida son fondos dedicados a digitalización, que incluyen la implantación del 5G y otras cuestiones adscritas al Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital y que normalmente no computaban como I+D+i.
  • La I+D+i militar experimenta una subida de 182 millones de euros, un aumento del 26,8%, que no incluye aportación alguna de la UE.
  • En cuanto al detalle: el CSIC) aumenta su financiación un 43%. También crece un 29% la Agencia Estatal de Investigación, casi un 50% el Instituto de Salud Carlos III.

“Es una buena noticia si se consolida este aumento de forma constante y progresiva en los sucesivos presupuestos anuales”, opina Perla Wahnón, presidenta de las sociedades científicas españolas. Xosé Bustelo, presidente de la Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer (ASEICA) advierte: “hay que tener en cuenta que muchos de estos fondos vienen de fuera y debemos pensar si cuando dejen de llegar volveremos a la situación de antes”.

Por otro lado, el Gobierno está promoviendo un pacto nacional en investigación que ya ha enviado a las sociedades científicas, los rectores, la patronal, los sindicatos y hasta 50 organizaciones del sector para conseguir su apoyo. El siguiente paso será planteárselo a las comunidades autónomas y llevarlo también al Congreso de los Diputados para consensuarlo con el resto de partidos dentro de la negociación de los presupuestos generales del Estado.

El pacto ha sido recibido con tanta positividad como escepticismo, a causa de la incertidumbre económica y las previsiones de contracción económica provocadas por la pandemia. “Es un pacto muy vago; nadie se va a oponer a él pero claramente le falta mucha sustancia y hay que llenarlo de contenido”, opina Bustelo.

Noticia en El País

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