Una sentencia en primera instancia había reconocido el derecho de estos trabajadores a percibir, a la finalización del contrato predoctoral, la indemnización fijada en el art. 49.1 c) del Estatuto de los trabajadores (ET) por considerar que el contrato predoctoral no puede calificarse de contrato formativo y, por lo tanto, debe ser calificado como contrato temporal de obra o servicio determinado. De ello deriva inmediatamente el reconocimiento de la indemnización que el art. 49.1 c) ET expresamente vincula a dicha modalidad.

Ahora el Tribunal Supremo considera que dicha sentencia viola el art. 21 de la Ley 14/2011, de 1 de junio, de la Ciencia, la Tecnología y la Investigación y, sostiene que, por el contrario, su régimen jurídico se contiene en la regulación específica del mencionado art. 21 Ley 14/2011, con la modificación operada por la Disp. Final 6a de la Ley 30/2015; la cual no prevé indemnización alguna para el caso de extinción por finalización del contrato.

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